lunes, 8 de abril de 2019

Filosofía para habitar la hiperrealidad

Nos hemos acostumbrado a mirar el  mundo que nos rodea a través de una pantalla. La realidad aumentada no es más que uno de los últimos ejemplos de la construcción ontológica a la que nos vemos abocados. Las nuevas tecnologías en nuestra sociedad de la información abren extraños prismas a través de los que acceder a una sucesión de imágenes que constituyen el simulacro de lo real y nuestra sobreexposición estética contemporánea nos llega a aturdir por el exceso de imágenes al que nos vemos sometidos. La desbordante cantidad de información que se transmite a través de los diversos medios de comunicación hace que los espectadores asumamos nuestra incapacidad para comprender el curso de los acontecimientos y asistamos a la aceptación de una ignoracia social manipulada desde las esferas de los nuevos poderes establecidos. 
El valor de la inmediatez se impone y la necesidad de atender a lo que está pasando en el momento, asfixia la posibilidad de pensar con perspectiva puesto que la urgencia de lo actual consume el espacio necesario para entender la causalidad del acontecer ontológico.
Es aquí donde radica la importancia de la filosofía. Nuestra sociedad del espectáculo reclama modelos de pensamiento capaces de operar con la ambigüedad y la complejidad que la caracterizan. Las fronteras entre el ser y el parecer se han difuminado y, en muchas ocasiones, ya no nos relacionamos directamente con la realidad, sino con la imagen que previamente nos hemos forjado de la misma. Los medios de comunicación nos están educando para valorar nuestro contacto con los demás en función de si están a la altura de la imagen que nos habíamos hecho de ellos. 
Por ello, la filosofía, hoy más que nunca, debe educarnos en la exigencia de nuestro propio reconocimiento personal y social.


lunes, 10 de diciembre de 2018

Recordando a Kant 70 años después de la Declaración Internacional de Derechos Humanos

La Declaración Internacional de Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas hace 70 años, en su primer artículo, señala que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros."
Esta es la principal razón por la que el resto de artículos no pueden alcanzarse, nuestros representantes políticos no creen en ello y, además, conscientes de su ausencia de compromiso, intentan convencernos de que sí lo hacen.
Para Kant, la paradoja de ser libres en tanto que realidades nouménicas y no serlo en tanto que realidades fenoménicas nos lleva a una "insociable sociabilidad" que debemos resolver a través del Derecho. Ese camino lento hacia la libertad en paz perpetua ha de alcanzarse en el transcurso de la Historia gracias a una sociedad que, una vez ya creada, cede la custodia de la libertad al Estado. 
No obstante, en esa tarea abierta en la que nos encontramos, la solución queda lejos todavía. Necesitamos una relación exterior entre los estados cuyo modelo de organización sea operativo para los políticos estatales e internacionales. De momento, estos mal llamados líderes no están en disposición de orientar a nadie ya que creen estar por encima del resto de la humanidad y así no se guía, en todo caso se impone.
Es urgente constituir ese cuerpo político que Kant reclamaba, ese cuerpo político multinacional (civitas gentium), donde cualquier conflicto bélico sería tomado como una guerra fraticida y donde toda la humanidad (como un único estado) estaría involucrada en su impedimento. 
Por último, la democracia debe ser real para que este modelo funcione. Debemos sentirnos partícipes políticamente mediante un verdadero modelo representativo que legitime la actuación de los que ahora encabezan las organizaciones internacionales para su propio interés en lugar de para la salvaguarda del resto de la humanidad.

No basta con parecer democráticos, debemos serlo.

lunes, 3 de diciembre de 2018

La voluntad de no ser

La voluntad de no ser me asalta como el empeño en lo que no puede existir, no como aquello que se quiere pero no se da, más bien lo que sé que deseo y pretendo no querer. El deseo como inevitable que no sucede y la espera de que ocurra haciendo lo posible para que no acontezca. Pase que no sea porque no debe suceder, pero no debe evitarse lo que es y no se quiere reconocer. Lo que se da, es por razones que no se deben al sujeto, por ello, no es factible ocultar lo revelado como esencia acontecida e ineluctablemente considerada.

También soy lo no reconocido.

viernes, 17 de agosto de 2018

El pequeño Billy

Cuando al pequeño Billy le preguntaban por qué era así, nunca sabía exactamente a qué se referían. Era una cuestión que le planteaban con frecuencia. Lo poco que tenía, realmente muy poco en muchos momentos de su vida, nunca le satisfacía si no era compartido con los demás.
¿Cómo explicarlo? No existían palabras para su generosidad pero siempre le venía a la cabeza aquella tarde de invierno en casa de sus abuelos. Celebraba su cumpleaños rodeado de regalos. Mientras desenvolvía uno de ellos, preguntó a su madre: "¿podemos entregarlos a los niños que no tienen nada? Yo disfruto de muchas cosas que realmente no necesito." 
Lo que a su madre le pareció algo entrañable, en el resto de la familia causó estupefacción hasta el punto de intentar por todos los medios desterrar ese pensamiento de su cabeza. Las palabras de su abuela, que en ese momento no llegó a entender, se repetían en su mente de manera constante: "Lo que es tuyo es solo para ti." Años después descubriría que esa frase resumía, en esencia, la falacia que el mundo capitalista introdujo como piedra angular de una nueva y errónea manera de pensar.
Con el paso del tiempo, nunca abandonó la idea de ayudar a los demás. Su vida, desde la infancia, fue especialmente complicada, lo que le forjó un carácter férreo y una mentalidad fuerte. Por ello, sentía el deber de ayudar a los más desfavorecidos. Siempre se ponía del lado de los más débiles y se jugaba el tipo por aquellos que no tenían nada, como él. No tener nada y tener tanto a la vez.
Atesoraba, por ejemplo, ese apodo que le pusieron sus amigos, desde pequeño, casi su única familia exceptuando a su hermana y a su prima. Realmente, no tenía nada que ver con su auténtico nombre, pero, en definitiva, no existe nada más real que lo que te acompaña el resto de tu vida.

Por eso mismo, el apodo pasó a ser pseudónimo. El ahora intrínseco Billy había trascendido el tiempo. Su fortaleza deconstruía la realidad circundante, como su madre le enseñó a hacerlo. 

Hoy, no obstante, muchos dicen de él que es demasiado fuerte para una sociedad tan frágil.


domingo, 10 de junio de 2018

La satisfacción por el esfuerzo compartido

El 17 de junio de 2012 celebramos el traspaso de responsabilidad que comportaba la dirección del Centro desde las manos del buen hacer de la experiencia de Laura Hernández hacia unas manos, las mías, cargadas de ilusión y energía. Hoy, hemos compartido con Carlos Pomar, nuevo director del Colegio, el deseo de mejorar la educación en nuestras aulas, le acompañaremos en ese esfuerzo tan necesario.

Te deseamos lo mejor, Carlos.


martes, 22 de mayo de 2018

Presentación de la Memoria Escolar 2017-2018


Es bueno escribir antes de comenzar algo y, también, al terminarlo. Es una forma de reflexionar sobre lo que esperamos, lo que vamos a poner de nuestra parte y lo que, tras un tiempo, ha acontecido realmente. En las presentaciones de las memorias escolares que cada año entregamos a nuestros estudiantes y sus familias, siempre les invitamos a reflexionar sobre ello y este año lo plasmaremos con estas palabras:

Otro curso está llegando a su fin y aquí tienes recogidos algunos de los momentos más especiales. Esperamos que disfrutes de la Memoria del curso 2017 – 2018, en la que podrás recordar los instantes más importantes del año y los eventos que han hecho de este curso un tiempo único e inolvidable. Seguro que todavía tienes recientes los acontecimientos que sucedieron hace tan solo unos días o semanas, pero entre estas páginas rememorarás lo que durante todo el curso te ha ido acompañando de manera cotidiana en lo que, en realidad, nos hace seres tan especiales, la construcción de nosotros mismos gracias a los demás.

En septiembre nos marcábamos un objetivo de curso, motivado por el lema: TU ALEGRÍA, LA MÍA. Somos compañeros que caminamos juntos superando las adversidades que salen a nuestro paso gracias a los demás, nos alegramos de que "el otro" sea feliz y eso nos llena de satisfacción. El trabajo y el esfuerzo con humildad y generosidad son algunas de las claves de nuestra educación lasaliana y el lema de este curso así lo manifiesta.
Sin lugar a dudas, al sumergirte en las páginas de esta Memoria, te sobrevolarán infinidad de recuerdos mientras una sonrisa se dibuja en tu rostro mostrando esa alegría participada por un objetivo común alcanzado. Aprovecha de vez en cuando para sacarla a la luz y disfrutar de este tiempo compartido con ilusión en LA SALLE FRANCISCANAS GRAN VÍA.

Enhorabuena por la senda que estás transitando con entusiasmo, porque también nosotros y los demás acompañantes que compartimos este tramo de viaje nos estamos alegrando de que así sea.


martes, 1 de mayo de 2018

Danzando con lo más profundo de nuestro ser



El neoclasicismo afrancesado del teatro Arriaga, resguardaba este fin de semana a unas decenas de espectadores de la inclemencia del tiempo. Unos pocos, de ese centenar escaso, buscaban en la tradición de la arquitectura el respaldo necesario para que la danza contemporánea de Boris Charmatz no siguiera la estela de lo que se espera de ella en pleno siglo XXI. El resto, anhelábamos con ilusión que el cielo de color pizarra se abriera sobre nosotros resquebrajando dicha construcción de arriba a abajo. Y así fue.
Desde el inicio, con una declaración de intenciones firme, los "10000 gestes" del Museo de la Danza de Rennes hicieron tambalear los cimientos del arte de tal forma que los que todavía entendían la belleza clásica como clave estética se retorcían en sus butacas hasta que acabaron abandonándolas.
Un árido escenario recogía la proyección de las luces que desnudaban a los bailarines en la minuciosa y exigente recreación de esos 10000 gestos. Qué complejidad desprendía ese despliegue desarticulado de movimientos. El teatro era la caja de resonancia de la muerte del arte en la tonalidad de ré menor del Réquiem de Mozart. Y esa era la pretensión de Charmatz, reflexionar sobre lo efímero.
Desde que nacemos estamos muriendo, y esa expiración continuada queda plasmada en esta danza a través de la reiteración continuada de gestos que nunca se repiten en una secuenciación hipnótica para el espectador. La fugacidad del arte es la de la vida misma.
Cada bailarín es uno y todo, al igual que las emociones percibidas. Todas ellas, convulsionadas, nos muestran los límites del cuerpo del sujeto y del conjunto de la humanidad, los confines del ser se arrojan desde nuestras emociones al abismo de la nada. Cada movimiento se disemina al instante de ser proyectado, toda emoción parece desvanecerse mientras permanece eterna.
Ese movimiento de los cimientos del teatro, que no es otra cosa que el movimiento del mundo, está motivado por unos bailarines que se fusionan con los espectadores en un intento de deconstrucción del espacio-tiempo convencional. Estas categorías no pueden ser pensadas, solamente vividas. Nuestra danza vital, mientras el cuerpo muere y los gestos se agotan, nos eleva como ente social hasta la eternidad. 


Muero, luego vivo.