domingo, 10 de junio de 2018

La satisfacción por el esfuerzo compartido

El 17 de junio de 2012 celebramos el traspaso de responsabilidad que comportaba la dirección del Centro desde las manos del buen hacer de la experiencia de Laura Hernández hacia unas manos, las mías, cargadas de ilusión y energía. Hoy, hemos compartido con Carlos Pomar, nuevo director del Colegio, el deseo de mejorar la educación en nuestras aulas, le acompañaremos en ese esfuerzo tan necesario.

Te deseamos lo mejor, Carlos.


martes, 22 de mayo de 2018

Presentación de la Memoria Escolar 2017-2018


Es bueno escribir antes de comenzar algo y, también, al terminarlo. Es una forma de reflexionar sobre lo que esperamos, lo que vamos a poner de nuestra parte y lo que, tras un tiempo, ha acontecido realmente. En las presentaciones de las memorias escolares que cada año entregamos a nuestros estudiantes y sus familias, siempre les invitamos a reflexionar sobre ello y este año lo plasmaremos con estas palabras:

Otro curso está llegando a su fin y aquí tienes recogidos algunos de los momentos más especiales. Esperamos que disfrutes de la Memoria del curso 2017 – 2018, en la que podrás recordar los instantes más importantes del año y los eventos que han hecho de este curso un tiempo único e inolvidable. Seguro que todavía tienes recientes los acontecimientos que sucedieron hace tan solo unos días o semanas, pero entre estas páginas rememorarás lo que durante todo el curso te ha ido acompañando de manera cotidiana en lo que, en realidad, nos hace seres tan especiales, la construcción de nosotros mismos gracias a los demás.

En septiembre nos marcábamos un objetivo de curso, motivado por el lema: TU ALEGRÍA, LA MÍA. Somos compañeros que caminamos juntos superando las adversidades que salen a nuestro paso gracias a los demás, nos alegramos de que "el otro" sea feliz y eso nos llena de satisfacción. El trabajo y el esfuerzo con humildad y generosidad son algunas de las claves de nuestra educación lasaliana y el lema de este curso así lo manifiesta.
Sin lugar a dudas, al sumergirte en las páginas de esta Memoria, te sobrevolarán infinidad de recuerdos mientras una sonrisa se dibuja en tu rostro mostrando esa alegría participada por un objetivo común alcanzado. Aprovecha de vez en cuando para sacarla a la luz y disfrutar de este tiempo compartido con ilusión en LA SALLE FRANCISCANAS GRAN VÍA.

Enhorabuena por la senda que estás transitando con entusiasmo, porque también nosotros y los demás acompañantes que compartimos este tramo de viaje nos estamos alegrando de que así sea.


martes, 1 de mayo de 2018

Danzando con lo más profundo de nuestro ser



El neoclasicismo afrancesado del teatro Arriaga, resguardaba este fin de semana a unas decenas de espectadores de la inclemencia del tiempo. Unos pocos, de ese centenar escaso, buscaban en la tradición de la arquitectura el respaldo necesario para que la danza contemporánea de Boris Charmatz no siguiera la estela de lo que se espera de ella en pleno siglo XXI. El resto, anhelábamos con ilusión que el cielo de color pizarra se abriera sobre nosotros resquebrajando dicha construcción de arriba a abajo. Y así fue.
Desde el inicio, con una declaración de intenciones firme, los "10000 gestes" del Museo de la Danza de Rennes hicieron tambalear los cimientos del arte de tal forma que los que todavía entendían la belleza clásica como clave estética se retorcían en sus butacas hasta que acabaron abandonándolas.
Un árido escenario recogía la proyección de las luces que desnudaban a los bailarines en la minuciosa y exigente recreación de esos 10000 gestos. Qué complejidad desprendía ese despliegue desarticulado de movimientos. El teatro era la caja de resonancia de la muerte del arte en la tonalidad de ré menor del Réquiem de Mozart. Y esa era la pretensión de Charmatz, reflexionar sobre lo efímero.
Desde que nacemos estamos muriendo, y esa expiración continuada queda plasmada en esta danza a través de la reiteración continuada de gestos que nunca se repiten en una secuenciación hipnótica para el espectador. La fugacidad del arte es la de la vida misma.
Cada bailarín es uno y todo, al igual que las emociones percibidas. Todas ellas, convulsionadas, nos muestran los límites del cuerpo del sujeto y del conjunto de la humanidad, los confines del ser se arrojan desde nuestras emociones al abismo de la nada. Cada movimiento se disemina al instante de ser proyectado, toda emoción parece desvanecerse mientras permanece eterna.
Ese movimiento de los cimientos del teatro, que no es otra cosa que el movimiento del mundo, está motivado por unos bailarines que se fusionan con los espectadores en un intento de deconstrucción del espacio-tiempo convencional. Estas categorías no pueden ser pensadas, solamente vividas. Nuestra danza vital, mientras el cuerpo muere y los gestos se agotan, nos eleva como ente social hasta la eternidad. 


Muero, luego vivo.


jueves, 19 de abril de 2018

"La vida sin música sería un error"

Esta frase del Ocaso de los ídolos de Nietzsche es una de las que más me gusta recordar. 

¿Cómo, si no, canalizar la infinita energía que desborda las costuras de nuestras limitadas vidas?

Hoy he querido descubrir "Tú sí sabes quererme" de Natalia Lafourcade a un grupo de personas con las que me estoy conociendo. Llevaba un tiempo viviendo la vida de otra persona, no sé de quién, pero sé que no era yo quien habitaba en esa piel. Ese tiempo abandonado de mi ser me consumía sin tener conciencia de ello y no se detenía. No tener conciencia de ello era morir sin saberlo. Y no se detenía.

Hoy, radiante de empezar a conocerme de nuevo, he compartido esa pequeña porción de vida que no hace mucho me descubrió otra persona a la que tampoco creía conocer. Nuestra voluntad de poder, de ser mejores, de crecer reside en nosotros de manera innata. Sólo hay que llamar a su puerta e invitarla a bailar. La tragedia danzará con nosotros hasta la extenuación suspendida en el tiempo eterno que es la vida. 

Gracias,


miércoles, 28 de febrero de 2018

marzo

Llega marzo. Todavía es invierno y quedan días de frío por llegar. Hoy es uno de ellos.

Mi madre murió hace cuatro años, en marzo. El ocho concretamente, pero eso es lo de menos. Fue uno de los momentos más duros de mi vida, por ese motivo y por muchos otros que saben quienes me conocen (aunque no del todo). Eso también es lo de menos. 

Fue un marzo crudo, como todos los marzos lo son, pero lo fue especialmente para mi. No obstante, cuatro años después, aquí estoy, escribiendo porque quiero sobre lo que quiero, esperando a que llegue marzo. Seguramente, en aquel momento, ni me imaginaba que volvería a pasarlo mal de nuevo. Hoy, que ya pienso desde la distancia, sé que uno no puede acostumbrarse a vivir de espaldas a la crudeza de la vida. ¡Cuánto nos ayuda a crecer y seguir avanzando!

Esta misma mañana, reflexionaba con mis alumnos sobre el entusiasmo. Les he dicho que yo tengo entusiasmo y, por ello, tengo la vida que quiero. Eso sí, les he insistido, en mi vida no pasan las cosas siempre según mi voluntad. He aprendido a vivir luchando por lo que creo y a aceptar la vida como viene, aunque siempre trabajando por mis convicciones. Somos lo que hacemos, somos libres para elegir lo que queremos hacer y eso nos define.

Les he explicado que la palabra viene del griego (‘en’ + ‘theos’) y significa: “llevar un dios dentro”, que el entusiasmo es el fuego encendido en el interior de aquellos que tienen pasión por una causa (o varias) y por la vida en general.

Solo las personas entusiastas son capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano. Es necesario entusiasmarse para resolver los problemas que se presentan día a día. Entusiasta es el que cree en su capacidad de transformar las cosas, cree en sí mismo, cree en los demás, cree en la fuerza que tiene para transformar el mundo y su propia realidad.

La motivación de la que hablo no es optimismo. En esta reflexión de la mañana, explicaba que optimismo significa creer que algo favorable va ocurrir por sí solo. En cambio, el entusiasmo es acción y transformación. No son "las cosas que van bien" las que te traen el entusiasmo, es el entusiasmo el que te empuja a hacer "bien" las cosas, a tener la vida que quieres.

Esa pasión por hacer de nuestra vida lo que queremos, nos convierte también en personas competentes. La aceptación de los acontecimientos que nos depara la vida, por otra parte, nos infunde un halo de humildad esencial en nuestro quehacer cotidiano. Porque no hay nada peor que un incompetente, prepotente y motivado. Pero ser competentes, humildes y entusiasmados nos convierte en sujetos fuertes que superan las adversidades de manera inteligente. Una persona es fuerte cuando se crece ante los grandes retos y las adversidades. 

No lo he dicho: me encanta marzo. Siempre me recuerda que tengo que estar alerta, que queda un puerto por subir para dejar que el sol acaricie mi cara, al menos por un tiempo.

El problema es que en la sociedad actual, la sociedad del bienestar, estamos aletargados mientras nos hacen inútiles, soberbios y pasivos. Esperamos a que las cosas sucedan según nos interese sin entender que somos los dueños de nuestro propio destino.

Me dedico a la educación porque creo en la posibilidad de una sociedad mejor. Yo ya tengo la vida que quiero, pero también quiero que los demás puedan sentirse responsables de sus propias vidas. Cuantos más individuos seamos fuertes, más fuertes seremos como sociedad. Porque una característica de este mundo es que los seres pasivos pesan mucho. Son lastres que se agarran a los tobillos de aquellos que luchan para superar las adversidades y emerger con dignidad. Todavía hay muchos que quieren el fracaso colectivo como un mal común que apacigüe sus conciencias y, esa moral de los débiles, se extiende con rapidez y es contagiosa. De ahí el deseo de compartir mi vida con los que quieren luchar por ese compromiso. Es mucha carga que aligerar.

Conforme más fuerte se hace una persona, más lastres tiene que soportar. Pero como la fortaleza reside en la superación constante, cuanto más peso, más fuerza se obtiene de esos impedimentos. Por eso siempre digo que todo lo que suceda en mi vida, independientemente de mi voluntad, me va a hacer más fuerte y me va a permitir seguir teniendo la vida que yo quiero.

Llega marzo, ya casi es primavera y, como siempre, quedará la calma después de la tormenta.

Pase lo que pase.